Te miro mientras te lavas las manos...frotas tus dedos intensamente para eliminar los restos de arcilla de tus uñas...el grifo se te resbala y te secas en el mandil blanco que cubre tus caderas...Luego, vuelves a mí...Tus ojos desnudan mi cuerpo ya desnudo y me observan como si en mi mirada buscases la respuesta a todas tus dudas...
Apoyas tu mano sobre mi cintura y dejas que se deslice en una curva eterna que termina en mis muslos...Lo haces con la justa suavidad, con la presión meditada de tus dedos que moldean mi cuerpo...Soy una entre muchas, pero me engaño a mí misma pensando que soy la única mientras con tus pulgares haces movimientos circulares por debajo de mi ombligo...Tu boca permanece abierta, centrada en mi esquina de mi ser...-pones tanta atención cuando me tocas-, cada roce se convierte en una caricia de arcilla que estremece mi cuerpo y yo, intento sin éxito acariciar tus labios con mis manos...
Atrapas mi cuello entre tus manos y mi respiración ficticia se acelera mientras comienzas a descender hacia mi pecho deteniéndote en la frontera de mis clavículas, repasas cada detalle, dibujas con tus dedos cada poro de mi piel...-Agua-, dejas caer gotas de agua entre mis pechos...Mientras, tus manos siguen perfilando cada detalle y un pincel acaricia mis pezones...El corazón de mi ser o de mi no ser se acelera y mis tobillos tiemblan cuando comienzas a deslizar tu espátula entre mis piernas...Mi mente se pierde en un orgasmo de arcilla...y el timbre de la puerta interrumpe mi éxtasis...es ella...
-Hola cariño, cómo ha ido tu día...Yo he terminado mi escultura, ya podemos irnos al cine...

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